domingo, 2 de noviembre de 2008

El Museo del Discreto




"Éstas, ponderaba, son las preciosas alhajas de los entendidos. ¿Qué jardín del Abril, qué Aranjuez del Mayo, como una librería selecta? ¿Qué convite más delicioso para el gusto de un discreto, como un culto museo, donde se recrea el entendimiento, se enriquece la memoria, se alimenta la voluntad, se dilata el corazón y el espíritu se satisface? No hay lisonja, no hay fullería para un ingenio, como un libro nuevo cada día?".

Baltasar Gracián,
El Criticón I, 1653.

El jesuíta aragonés Baltasar Gracián (1601-1658) escribía estas líneas cinco años antes de su muerte. Es uno de los grandes escritores del Siglo de Oro español y la mayoría de sus obras fueron editadas por uno de los coleccionistas españoles más reputados, Vicencio Juan de Lastanosa (1607-1681). El museo de Lastanosa se conoce como lastanosino y conformó uno de los gabinetes de curiosidades más importantes de la época en su palacio del Coso de Huesca.

"Lastanosa reunió en su palacio del Coso una gran biblioteca y museo. El palacio era ya de por sí un edificio notable, con una fachada en la que destacaba una torre con una estatua de Hércules desnudo, que sostenía sobre sus hombros la esfera del Universo. Tras el palacio se extendían unos singulares jardines, cuyos elementos más sobresalientes eran un gran estanque navegable y un laberinto vegetal. Los jardines lastanosinos ocupaban buena parte del espacio del actual Parque Municipal, que es por tanto heredero directo de aquellos.
La biblioteca, de la que existe un detallado catálogo conservado en Estocolmo, contaba con cerca de 1.500 libros y manuscritos. Por lo que hace a sus colecciones, estaban formadas por pinturas, esculturas, grabados, monedas, medallas, camafeos y piedras preciosas, antigüedades, mapas, instrumentos científicos, objetos exóticos, fósiles y prodigios naturales, armas, etc. Esta clase de colecciones, eclécticas y maravillosas, eran comunes en la Europa de su tiempo. Se las conocía como Gabinetes de curiosidades (Cabinets de curiosités) o Cámaras de maravillas (Wunderkammern). Con ellas se pretendía recrear una imagen lo más completa posible de la naturaleza y las realizaciones humanas.
La biblioteca y museo de Vincencio Juan de Lastanosa se inscriben plenamente en este fenómeno europeo. Sin salir apenas de Huesca, Lastanosa supo mantenerse en contacto con otros eruditos y coleccionistas de Europa. En Francia fueron especialmente estrechas sus relaciones con Francisco Filhol, un clérigo de Toulouse que había reunido colecciones similares a las suyas. En Italia, el mecenas oscense intercambió correspondencia con el célebre jesuita alemán Athanasius Kircher".

Página de Vicencio Juan de Lastanosa


2 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Un crack, don Baltasar. Hacen falta más voces críticas.

Wunderk dijo...

También decía Bacon:

“Learned gentlemen should build a goodly, huge cabinet, wherein whatsoever the hand of man by exquisite art or engine has made rare in stuff, form or motion; whatsoever singularity, chance, and the shuffle of things hath produced; whatsoever Nature has wrought in things that want life and may be kept; shall be sorted and included.”