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sábado, 29 de octubre de 2011

El carterista coleccionista


La colección de carteras bien ordenadas y clasificadas alfabéticamente de Aristide Filoselle o Celestino Panza, funcionario jubilado, en Las Aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio (Hergé, 1943). Conseguida en tan sólo tres meses.
Película: Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio (Steven Spielberg, 2011).
El personaje aparece en el minuto 1:49 del siguiente trailler... aunque no pueda admirarse su colección.

lunes, 27 de junio de 2011

Deyrolle en Midnight in Paris

La Masion Deyrolle en París
Depuis 1831, la maison Deyrolle propose aux passionnés de la Nature des collections d’insectes et de coquillages, des animaux naturalisés de toutes sortes, des curiosités naturelles et du matériel pédagogique pour l’enseignement des sciences naturelles.
Les animaux naturalisés, les insectes et les curiosités naturelles ne peuvent pas être vendus par correspondance, mais nous nous engageons à vous faire parvenir dans les meilleurs délais nos planches pédagogiques anciennes, les nouvelles planches sur le Développement Durable, le matériel entomologique et le matériel à herboriser, des sachets de coquillages, des oeufs d'autruche, nos livres et nos cahiers.
Midnight in Paris (Woody Allen, 2011) Véase minuto 1:16

The Phantom Museum

The Phantom Museum: Random Forays Into the Vaults of Sir Henry Wellcome's Medical Collection (TV 2003). Corto de animación de 12 minutos dirigido por los hermanos Quay (Stephen y Timothy).

The Phantom Museum (2003) por BFIfilms

jueves, 21 de abril de 2011

Museo de la expresión




16. El manicomio expresivo
Así como está en Cinelandia el hospital más perfeccionado del mundo lleno de objetos de níquel que brillan opíparamente, hay en Cinelandia un manicomio con trazas de gran hotel, pues su comedor está repartido en mesitas, cuarto de duchas y baños, gimnasia, sala de revistas, salón de baile.
Por eso son tan admirables las películas de locos que se impresionan en Cinelandia, porque están hechas con locos fotogénicos, es decir, con antiguos actores de cinematógrafo que enloquecieron en medio de las extrañas y violentas aventuras del cine y por causa también del vicio que anda suelto por Cinelandia.
Para no llamrle manicomio, que descontentaría y asustaría a Cinelandia, ostenta el título de:
MUSEO DE LA EXPRESIÓN
Es el único edificio triste de Cinelandia, el único, porque el hospital tenía todos los adelantos del entretenimiento.
El manicomio del cinematógrafo está lleno de gente que se había quedado en un papel. Cabezas débiles que se creyeron lo que representaron en el silencio de una noche, en un ambiente de tan perfecta trama, que se comprende cómo se creyeron trasladados a otro tiempo y a otra naturaleza.
Aquellos locos actores de cine habían llegado a los más extraordinarios espasmos de la expresión.
Cada uno se podría decir que no tenía más que un gesto original, pero ese muy fijo, inmóvil, y despierto sobre los abismos.
El gesto mudo de los locos sobrepasaba su sentido usual en aquel manicomio de grandes locos, como si en la locura completa y definitiva pudiese haber locos geniales y locos vulgares.
Los locos se enganchan en el mundo y se quedan tan engarfiados en sus espacios, que sus carátulas son como carátulas talladas en la piedra dura del espacio.
Todos eran como recorte de una película inolvidable, como corte en seco de una representación peculiar. Tenía la pesadilla el movimiento de aquella sola expresión de un retal de película que circulase siempre sobre sí mismo en ridícula extensión de madeja que se devana o como cuando los soldados solo marcan el paso sin salir de un trecho, pero como si anduvieran con menudo paso largas distancias.
Películas paradas en la expresión de cincuenta de sus fototipias principales, aquellos locos tenían luz en la expresión como si la máquina luminosa de la proyección iluminase por detrás de la pantalla en proyección lanzada de frente al público.
Allí estaba el célebre Arikson que tanta fama mundial tuvo por cómo se subía a los árboles y lucía una gracia fantástica de simio humano.
Allí estaba Alejandro Bold, aquel tipo tan raro que hacía temblar a los públicos cuando buscaba a alguien delante de sí, paseando su mirada por la sala.
Allí estaba el japonés Hin-Chey, que se había quedado en aquel gesto de terror que parecía ver a todos los dragones en confabulación contra él.
El departamento de mujeres del Museo de la Expresión poseía los más extraños ejemplares del deliquio, las más desvanecidas transportaciones, los ojos en blanco más contumaces.
Mujeres hermosas y extraordinarias están como perpetuadas en el gesto más inverosímil de sus gestos, pensativas, llorosas, querulantes.
Lloran unas un amor que no volverá nunca ni saben dónde está ni dónde se fue, ni si existió jamás. Se volvieron locas de no saben qué, de exagerar un gesto que les mandaron hacer, de verdadera hipocresía sentimental.
Pero están tan locas como las locas verdaderas. Las máquinas paradas de la proyección las enfocan con enfoque permanente y junto a paredes diferentes, ofendiéndolas con resol de locura.
Sus grandes párpados, que ponen un brillo de raso gris sobre sus ojos, entornan sus miradas lánguidas, como lágrimas de pupilas en desangrado pupileo.
(...)
Parece que todas esas locas se acuerdan de la proyección en que toman parte a lo lejos, como en otra vida, cuando aún salían de su gesto y corrían por los caminos en los automóviles de la locura, recibiendo en el rostro el vitriolo de la velocidad que las perseguía.
Sus senos no están locos, pero ya no hay nadie que los acaricie, como no sea como a cabecitas de niños iditoas. Solo los ángeles potrosos, abusones, degenerados de los manicomios revolotean sobre las locas, dejándolas amortiguadas.
Ramón Gómez de la Serna, Cinelandia (1923)
Imagen 1: La chemise rose I, Tamara de Lempicka (1927)
Imagen 2: Despacho de Ramón en Madrid. Imágenes 3 y 4: Despacho de Buenos Aires


martes, 8 de septiembre de 2009

The Haunted Curiosity Shop







Walter R. Booth, The Haunted Curiosity Shop (1901)

"An old proprietor is startled by the sudden appearance of a skull. Just as he draws back from the uncanny object, the doors of a mediaeval wardrobe fly back and a hand prods him with a sword. He turns to confront his assailant when it vanishes, and at the same instant the skull flies to the other end of the room. He clutches at the skull, when it turns into the half form of a girl from the waist up, suspended in mid-air. As he gazes in amusement, the other half of the girl, fully dressed from her waist down, walks across the room, and the two halves of the figure join, making a girl complete. In an amorous fashion the old man folds his arms around the girl's waist with the intention of stealing a kiss, but the girl immediately changes into an old woman, who grins in evident delight at the old man's discomfort. In great anger he throws her into the wardrobe and locks the door. Unseen by him, the woman has again become a girl. A great effect is here produced. Through the doors, which are solid and closed, the form of the girl appears through the woodwork. Hastily opening the door, the old man is then confronted by an Egyptian mummy. Other strange things happen. As the pawnbroker flies from the room a large and grotesque head arises from the smoke and slowly advances toward the spectators. Larger and larger the head grows until it fills the entire picture, and appears as though it would swallow the whole audience. A most laughable and mystifying scene."

Edison Catalog (IMDB)

martes, 5 de mayo de 2009

Toda la memoria del mundo


"Confronted with these bulging repositories, man is assailed by a fear of being engulfed by this mass of words. To ensure his liberty, he builds fortresses. In Paris, words are imprisoned in the Bibliothèque Nationale. Everything printed in France can be found here..."

Alain Resnais, Toute la mémoire du monde (1956)
Música: Maurice Jarre.

jueves, 5 de febrero de 2009

La Wunderkammer de Tulse Luper


Las maletas de Tulse Luper

Peter Greenaway

Wunderkammer y Angelopoulos


Chessa, Alberto: "Para endulzar el tiempo que pasa. Entrevista con Theo Angelopoulos", Minerva, n. 10, 2009.

viernes, 2 de enero de 2009

La Wunderkammer de la Sirenita



Una sirenita pelirroja en una lente de plata en la Wunderkammer de Tartx y la Wunderkammer repleta de curiosidades de la sirenita pelirroja de Disney.